sábado, 24 de abril de 2010

Bienvenido Guillermo Josué

Ya hemos recibido en casa a nuestro pequeñito. Tengo que admitir que no he estado del todo centrada en la inminente llegada de un bebe nuevo en casa, con eso de cuidar de otro bebe (18 meses aun se cuenta como bebe) y todo me ha pillado un poco de sopetón, a pesar de los nueve meses de preparación y tiempo de aceptación y hacerse a la idea y tal... pero finalmente está aqui.

El parto... Bueno, el parto fue... dejemoslo en que fue... jejeje
Todo empezó la noche del viernes 26 al sábado 27. Mientras dormía empecé a sentir una leve molestia en los riñones que, inmediatamente, reconocí como contracciónes. Empecé a recordar aquellos dolores y ¿A que no sabeis lo que sentí? Ni miedo, ni nervios, ni alegría... sentí PEREZA!! No tenía ganas de pasar por el trago de las contracciones, el hospital, la recuperación... pero ahí estaban las molestias... A la mañana siguiente no volví a sentir dolor, seguramente porque como las molestias eran tan leves que con la actividad del día a día y lo entretenida que me tiene Marcos, no me di cuenta de si me dolía o no. Pero según iba llegando el mediodia, empezó a dolerme cada vez un poco más y más. Como inciso debo comentar que a estas alturas aún no teníamos claro cómo íbamos a llamar al peque. Yo estaba muy convencida de que iba a ser Josué, y de que a Gustavo le gustaba (porque nunca me había dicho lo contrario).
La cuestión es que durante la tarde noche empecé a estar más fastidiada (por si no se me nota en la cara de la foto) y ya veía que iba a pasar una noche MUY CHUNGA. Así que me preparé como pude. Cogí una liahona a ver si leyendo se me iba el dolor de la cabeza, pero NO. No es un dolor que se atenúe pensando en otra cosa.
Quise que Gustavo descansara, así que lo mandé a dormir mientras yo me quedaba en otra habitación sufriendo y deseando no haberlo mandado a dormir. Apunté en un papel las horas a las que me daban las contracciones, porque estaba tan cansada que se me olvidaba la hora a la que la había tenido. Me venían cada 10 minutos al principio... y luego a los 6, a los 4, a los 15, pero sobretodo cada 6 minutos... viendo que eran tan irregulares no me preocupé e intenté aguantar todo lo que podía, con mucho sueño y mucho dolor... lograba dormir un poco entre contracciones, pero cuando lo hacía, me dolía más, así que desistí.
Por suerte esa noche cambiaban la hora y mi dolor duró una hora menos. Gustavo me dijo que sobre las 6 nos iríamos al hospital, y a las 5'30 no aguanté más y llamé a mi madre para que se preparase porque tenía que venir a quedarse con Marcos. En ese mismo momento que yo llamaba por telefono, mi madre hablaba con Leandro... MARIJOSE TAMBIEN ESTABA DE PARTO!! La suertuda no había tenido dolores el día anterior, y se iba al hospital conmigo... pero la pobre llevaba ya dos días de retraso y a mi aun me quedaba una semana. Literalmente estuve menos tiempo embarazada.
En fin, Mi madre vino, y cuando nos ibamos, Marcos se despertó y ya no hubo manera de que quisiera quedarse con la abuelita, así que me fui con mi madre y Gus intentó volver a acostarse con Marcos... que por cierto no quiso, así que se lo llevó al hospital, para que ninguno se perdiera el feliz momento.
Pensé yo por mi experiencia con Marcos, que la dilatación habría ido igual de lenta, pues despues de una noche de dolores solo había dilatado dos centímetros, pero en este caso no fue así. Cuando llegué al hospital ya estaba de 7 cm y casi no consigo que me pongan la epidural. Pero al final me la pusieron la primera de todas las que habíamos llegado, dada la urgencia de mi situación. Me hizo efecto en seguida y pude descansar al fin. Tanto que al final se me atrasó un poco el parto, y Guillermo nació más tarde de lo que debía.
Mientras yo descansaba al fin de tanto dolor, escuché cómo otra chica gritaba de dolor en la habitación de enfrente. El corazón se me encogió al descubrir que se trataba de mi cuñada. Yo sabía por lo que estaba pasando, y recordé que en una ocasión que ella y yo hablamos me dijo que iba a tratar de no ponerse la epidural, porque sus hermanas no habían tenido buena experiencia y tenía un poco de respeto. Preocupada por lo que sufría, pregunté a una enfermera si le iban a poner la epidural a la chica que gritaba. La enfermera me miró extrañada y dijo "es que sois muchas, ya le tocará". Le volví a insistir diciéndole que era mi cuñada y le hablé de nuestra conversación, y me alivió saber que sí se la iba a poner... ¡¡¡BENDITA EPIDURAL!!! y seguro que Marijose está de acuerdo conmigo.
La matrona, para meterme prisa, me dijo, sobre las 10'30 que el bebe de mi cuñada ya había nacido y que era rubio y guapísimo... jo, y yo tanto tiempo de dolor y aún me quedaba pasar lo peor, y ella, con menos tiempo y su bebe ya había llegado.
Continué esperando. Nadie me hacía caso. Yo avisaba a la gente que estaba sintiendo presión, y no solo eso, sino que estaba empezando a sentir dolor... quería que me pusieran más epidural, pero la matrona no me hizo caso. Al rato me reconocieron, y dijeron que la cabeza estaba muy alta. Esperarían un rato más. Al oír eso, decidí ayudar un poco al bebe y apretar cuando sentía las contracciones, y empecé a sentir cómo se colocaba y una ligera presión, signo de que el bebe estaba listo para salir. Se lo dije a la matrona, pero tampoco me hizo caso. En vez de reconocerme a mi, miró mis papeles y dijo... vamos a esperar un poco más. Cuando dijo eso, un doctor que estaba detrás de ella (visiblemente con más experiencia) le dijo que me reconociera, que no le costaba nada... ni qué decir que de ahí nos fuimos a la sala de partos. LOGICO!! Lo malo era que la cabeza ya había empezado a salir, y me dolía muchiiiiiiiiisimo. Me cambiaron de la cama al potro y bueno... eché de menos que hubiera sido como el de Marcos, que no sentí nada... Gustavo entró, me agarró fuerte la mano y me consoló y me animó para no rendirme... Y en el momento en que sentía que ya no podía mas, sentí el alivio más maravilloso del mundo. Saber que mi bebe estaba fuera y que estaba sano. Rompí a llorar, y en seguida me pusieron al bebé encima. No sabía ni cómo agarrarlo. Si mi experiencia había sido mala, no quiero ni pensar la suya, porque de tan morado que estaba, yo diría que era un color verengena oscuro... Gus tuvo el privilegio de cortar el cordón y estuvo un ratillo allí observando cómo acicalaban al bebe. Yo no podía quitarle el ojo de encima. Era más pequeño que Marcos al nacer, pero su cara era redonda y grande... tenía unos mofletes TREMENDOS!! y era rojo y con cara de enfadado... PRECIOSO.
Me cosieron, por suerte poco, pero con mucho dolor tambien.
Ya había terminado la parte más dolorosa. Ahora quedaba la parte agotadora, de la que, por cierto, aún no he salido.
Marcos lo llevó bastante bien. Yo creo que no ha cogido celos. Lo único que podría resaltar es que cuando se enfada le pega en la cabeza, pero eso lo hace con cualquiera, incluso consigo mismo, así que no creo que sea motivo de celos. Por el contrario, cuando está normal, le da besos y le acaricia con cuidado. Yo creo que va a ser un buen hermano mayor.
En definitiva esa ha sido mi experiencia. Guillermo pesó 4,240 al nacer, Marcos 4,120. Pero Marcos midió 55cm y Guillermo 52'5cm. En definitiva, Marcos fue más grande, pero Guillermo más gordo... sobretodo de mofletes.
¿Quién dice que Marcos y Guillermo se parecen? EN NADA, solo en que son recién nacidos... pero hay mucha diferencia. Guillermo tiene la cara más redonda, la nariz más pequeña, la boca es diferente, las orejas muuuucho más pequeñas, y ni que comentar de los mofletes. Marcos tenía los ojos abiertos desde el primer instante, pero a Guillermo le costó días. Marcos también tenía las manos y los pies más grandes, y era más largo en general... son diferentes. pero los dos preciosos... jejeje
La experiencia de ser madre, a pesar de los dolores y sacrificios, que son muchos, es un regalo de Dios. Cuando los miras crecer y desarrollarse, aprender, y sobretodo a quererte, se te olvidan las noches sin dormir, los gritos y el desagradecimiento... LOS HIJOS SON MARAVILLOSOS a pesar de todo. Gracias Dios por el regalo de ser madre.

5 comentarios:

Lacárcel dijo...

ayyyy... gracias miri por compartir estas cosas ^^

Family Piñol Plattner dijo...

Solo puedo decir, que guay! Aunque se pasan dolores, pero todavia me parece una experiencia muy especial, que tenemos el privilegio de pasar. De dar vida a un bebecito, sentirlo dentro de nosotras y parirlo.
Afortunadamente no se acuerda tanto a las cosas malas y se quiere pasar otra vez. Asi, que estoy deseando pasarlo mal!!
Disfrutalo mucho, que ya sabes que crecen muy rapido!

Alma dijo...

Pues sí, Sonja... Por suerte se olvida, porque no paro de pensar en que antiguamente no había epidural y REPETÍAN!!! y no una vez o dos... las que hiciera falta!
Es mucho más la felicidad cuando ha salido, que el dolor de cuando está saliendo... jeje

carmen critina dijo...

hola corazon,soy cristina,bueno carmen cristina que te acuerdas de mi? je me alegro muchhhiiiiissisiimo de tu recien estrenada matrernidad y enhorabuena a ese nuevo papa.
estoy muy contenta por bosotros y en especial por ti que siempre te gustaron los niños y muy orgullosa por que son preciosos los dos je y henormes os deseo lo mejor salud y trabajo para criarlos y a ti paciencia....
olle perdi tu numero te mando mi imeil por si te apetece ponerte en contacto conmigo muchos besos a toda tu familia y a ti otro muy grande .quiqui2209@hotmail.com

Mariajo dijo...

tia, que guay que hayas contado todos los detalles, me he emocionado y todo... vaya momentos tan especiales... no tienen comparacion con las batallitas de la mili de nuestros maridos! que gracia lo de estar 1 semana menos embarazada... si se mira asi!!
me encantan las fotos! un beso y animo!!